domingo, 31 de enero de 2010

Capitulo 3


CAPITULO 3




Yo me he salvado
Yo estoy bien
Ahora cuenta me he dado
que hay mas niños maltratados


Tras una semana viviendo con ese chico, David, me sentía mas cómoda. Miles de adolescentes que me vieran rezarían o venderían a sus padres por estar en mi lugar, eso si, porque tan solo ven la parte en que estoy todo el día en el ordenador, tocando la guitarra, viendo el televisor o durmiendo, pero yo ya estoy harta, no puedo salir a la calle, los dedos los tengo destrozados, tenia ganas de oler los humos contaminantes de Barcelona y de que el sol se reflejara en mi blanca piel.

-David!! -Le grite tan fuerte que vino hacia mi asustado.
-¿que, has averiguado algo de mi?
-¿siempre que este en el ordenador y te llame me vas a hacer la misma broma? Llevas una semana con ella. -Me hizo una mueca y volvió a salir de la habitación.- No te vayas!
-¿que quieres peque? -Siguió caminando mientras hablaba hasta llegar al comedor y sentarse en una silla
-Llevo una semana encerrada, a de mas no averiguo nada de ti, creo que mis dedos son cinco centímetros mas cortos por culpa de las cuerdas de la guitarra, los ojo me duelen de la pantalla del ordenador y la tele, y ayer soñé que me quedaba encerrada y nunca veía la luz del sol! -Me estaba poniendo nerviosa sola-
-¿como has dicho todo eso sin ahogarte?
-Ehemm... eso... tu pasa de mi
-Vale, saldremos, pero solo al parque del otro día, así no te vera nadie.
-Mis padres no me echaran en falta así que no te preocupes, nadie se extrañara al vernos, se creerán que eres mi novio... -Tenia la pequeña esperanza de que lo que acababa de decir fuese mentira, pero me engañaba una vez mas, mis palabras eran verdad, no me echarían en falta.
-Ya... emm... vístete y vamos -Supongo que David no estaba preparado para esas palabras, me fui a mi habitación y me vestí, cuando lo hice David entro por mi puerta- ¿vamos?
-Claro... -Era raro, el ambiente que habia en esa casa y en ese mismo instante era molesto, había que cambiarlo, pero respire hondo y camine hacia la puerta.

El trayecto en coche fue... fue... ¿relajante? Se podría llamar así. Para llegar al parque pasamos justo por delante de mi antigua casa, los vi, veían la tele, creo que estaba en ella la misma señora que había escuchado unas noches anteriores, cuando vino mi padre borracho y me pego una nueva paliza. No me podía contener las lagrimas pero debía ser fuerte y hacerlo, cuando note como una pequeña gota de agua iba a empezar a llamar a sus hermanas e inundar mi cara corrí en apartármela con la mano, pero no sirvió de nada, empezaron a salir, fluían como el curso de un río en medio de la montaña mas empinada. David me miró y por primera vez me dirigió unas palabras cuando me vio hundida en la miseria “No te preocupes pequeña, todo a pasado, conmigo estarás bien, yo siempre te protegeré” Me hubiese gustado contestarle un “gracias” pero no podía, no tenia fuerzas ni para hablar, también pensé en abrazarle, pero estaba conduciendo y eso podía causar un accidente.
Llegamos al parque, aparcamos y al salir me cogió de la mano, me llevo cuidadosamente de la mano hasta el lugar donde nos vimos por primera vez.

-Es aquí... -le conteste mirándole fijamente a los ojos
-Sí, aquí te encontré y ahora nunca mas me separare de ti
-¿lo prometes?
-Lo prometo. -Quería besarle, fundirme en un largo beso con el, pero no sabia si debía así que me quede quieta y callada adorándole como una maldita idiota.
-¿me miras?
-Es que eres demasiado hermoso como para no hacerlo... -me senté en el suelo, como aquella vez que me encontró
-No digas eso, no lo soy, eres tu, que eres la chica mas preciosa y especial que e conocido en mi vida-se sentó el también, pero el lo hizo detrás mio rodeándome con sus piernas.
-No entiendo nada...
-¿A que te refieres?
-A que no se porque no me dices nada de ti, tengo miedo.
-No te digo nada de mi porque yo no tengo pasado, solo tengo presente y si tu sigues a mi lado, futuro, algún día lo entenderás todo, confiá en mi.
-Confío en ti, eres en la única persona en la que confío -le mire a los ojos, esos preciosos ojos verdes que tenia- no se si lo hago porque eres el que me a ayudado o porque estoy levemente enamorada de ti... -todo quedo en silencio, yo no sabia que hacer así que no hice nada, me volví a quedar como tonta mirándole, veía como cada vez se acercaba mas, así que me lance y le bese.
-Lo siento -Me alejé rápidamente de el.
-No debes sentirlo, si no hubiese querido abría parado, ven -me acerco a el rodeando sus brazos en mi vientre y apoyó su barbilla en mi hombro. -lo nuestro no puede ser.
-Y como no, no me contaras porque...
-No, no lo haré, lo siento, se que te mereces una explicación pero no me la pidas ahora por favor
-Tranquilo, no lo haré -me apoye en su hombro, no sabia que sentía.

Estuvimos un buen rato en la misma posición, uno apoyado en el otro sentados al lado de ese lago, en ese lugar mágico, en esos minutos quedo claro que ese seria nuestro lugar, el lugar de los dos, nuestro sitio especial. Estaba oscureciendo, así que David se digno a hablar.

-Debemos irnos, te llevare a cenar a un bar de aquí cerca
-De acuerdo -le volví a mirar, hacia un buen rato que no le veía ese precioso y perfecto rostro, esa media melena morena que tanto me encantaba, y cuando lo volví a ver fue un impacto en mi corazón, pero tenia que reprimir todos mis sentimientos hacia el.

Íbamos a irnos, nos íbamos a levantar pero justo en ese instante escuchamos unos gritos que se acercaban a nosotros así que decidimos escondernos, ya que parecía una pelea. Nos metimos entre los arboles, en la especie de mini bosque que ya había visto la primera vez que había ido a ese lugar, asomamos las cabezas mientras estábamos agarrados de las manos.

-¿Que estará pasando?
-Callate! Yo se que pasa... -David se quedo con ganas de preguntarme que pasaba, pero le había dicho que se callara de tal forma que parecía no atreverse.

Vimos como se acercaban hasta el lugar donde estábamos escondidos, un chico mas o menos de mi edad, o por lo menos lo parecía, y un señor de unos 40 años o mas, estaba oscuro y no se distingia muy bien. Hablaban alto, mejor dicho chillaban, el señor no paraba de decirle lo mal hijo que era, así que supuse que era su padre. Esa escena, esas palabras de ese señor que nunca había visto antes, esas palabras que dirigía al chico ese que tampoco conocía... me recordaron a las mañanas, las tardes, las noches, los días, los meses y los años en mi casa, en mi infierno, lo que me gritaba mi padre una y otra vez “Eres la peor hija que se puede tener” o lo que me decía mi madre al despertar “Debí abortar cuando me entere de tu minúscula existencia” me quede pasmada viendo esa escena, no podía mover ni un musculo, con dificultades pestañeaba y mi mente no paraba de decirme una y otra vez “sal y ayudale” pero el resto de mi cuerpo no hacia caso. El chico cayo al suelo mientras corría, cayo justo a unos centímetros de mi, David y yo estábamos en uno de los primero arboles de ese pequeño bosque escondidos y allí fue donde ese señor lo hizo, le dio el primer golpe. Le pegaba sin parar y el chico lloraba, le insultaba y pataleaba intentando escapar de sus golpes, pero no le funcionaba, creía que le iban a matar o que ese hombre le daría una paliza como la que me dieron a mi mis padres hacia a penas una semana.

-Debemos ayudarle -lo dije bajito e intente salir de entre los arboles para defenderle, pero no pude porque algo me sujetaba
-Quieta, no queras que te hagan lo mismo que le están haciendo a el...-David me sujeto, me tapo los ojos con la palma de su mano y me apretaba fuertemente contra el, yo conseguí liberarme de una de sus manos, mis ojos quedaron totalmente al descubierto.
El hombre cogió al chico por el brazo, un brazo lleno de sangre y moratones, después de cogerlo lo estuvo arrastrando por la hierva hasta que consiguió levantarse, entonces lo llevo a las fuerzas hasta un coche

-Vamos a seguirles!
-¿que dices?
-Vamos que se nos van a escapar! -eche a correr hasta donde estaba nuestro coche y David me siguió con las llaves en la mano, abrió el coche y nos montamos rápidamente- Corre! Arranca!
-Yo creo que esto no lo deberíamos hacer... -dijo mientras encendía el coche y empezaba a seguirles
-Entonces ¿porque me salvaste a mi? A los de mas niños no, pero a mi si ¿que tengo yo de especial?
-De acuerdo, le seguiremos -Me quede mirándole, pero rápidamente mire de nuevo hacia delante para ver a ese coche
-Lo que haces por no contestarme este tipos de preguntas
-No lo sabes tu bien -soltó una pequeña carcajada y siguió concentrado en la carretera.

Llegamos hasta donde yo esperaba llegar, la casa de ese chico. El hombre lo saco del coche y lo metió en casa, el se resistía pero no pudo con su padre y entró. Creíamos que no saldrían hasta mañana, así que apunte la dirección de esa casa en mi teléfono móvil. Ya estábamos preparados para irnos a cenar, me sabia fatal dejar a ese chico en un lugar donde seguramente le esperaba una paliza que no describían ni en los capítulos mas tenebrosos de la biblia, pero en ese momento no podía hacer otra cosa sin meterme yo y sin meter a David en problemas.
Para nuestra sorpresa alguien salio de la casa antes de que nos fuéramos, era ese hombre, se acercaba a nosotros así que debíamos disimular. Soy tan inteligente que para disimular se me ocurrió hacer como si fuéramos una pareja, y empece a besar a David, me sabían tan bien sus besos...

-Vosotros! Los que están intentando disimular. -picó en la ventanilla del conductor y en ese momento fue en el que nos dimos por pillados
-¿si? -dijo David con su voz temblorosa, era demasiado miedica
-No se quienes sois, no se que hacéis aquí y mucho menos porque nos seguís, no se si habéis visto algo de lo que a pasado, pero mas vale que no os metáis en nuestros asuntos familiares o tendréis serios problemas ¿capito?
-Estamos en España así que en español por favor -Le contesté con mis aires de superioridad y David me tapo la boca
-Esta borracha, lo hemos entendido y muy buen italiano, chao! -arranco rápidamente y nos fuimos.
-¿que haces?¿le tienes miedo a ese saco de complejos?
-Sí, porque no parecía un butanero, un arquitecto o algo por lo parecido
-No se, pero ese señor me suena
-¿de que?
-Creo que es amigo de mis padres, pero tranquilo
-¿¡Tranquilo?! Nos van a pillar!
-No, mis padres no me enseñaban en publico, vamos a cenar, tengo hambre -Con esas palabras acabo la conversación.

Tengo demasiado sueño como para abrir los ojos del todo pero hay algo que me molesta y no me deja cerrarlos así que lo intento hacer desaparecer con palabras que ni siquiera yo entiendo, tengo demasiado sueño como para ponerme a entender lo que yo misma digo. Parece que mis palabras animaron a ese algo y empezó a hablar, supuse que era David o el monstruo de las galletas, pero igualmente a ninguno de los dos les hice caso y seguí intentando dormir, hasta que me deje de tambalear y de repente me cayo agua sobre la cara, abrí los ojos como nunca antes lo había hecho, di un salto de la cama por culpa del susto y mire con mi típica mirada de “te mataré” a David. Después de eso le perseguí por toda la casa hasta que me canse y me tumbe en el sofá cogida a la almohada intentando dormir todavía mas, técnica que no funciono porque David se había propuesto despertarme temprano esa mañana. Cuando consiguió que pusiera los pies en el frío suelo, me tuve que duchar, vestir y desayunar, por suerte cuando salí de la ducha tenia el desayuno hecho, beicon, huevos, tostadas y zumo de naranja recién exprimido, todo olía genial, tenia una pinta alucinante y sabia todavía mejor.

-¿porque este desayuno? y ¿porque tanta comida? -preguntaba, pero mientras me metía un trozo de tostada en la boca
-Respira antes de tragar por dios! He hecho tanta comida para llevarle un poco a alguien...
-¿al chico de ayer?
-¿Podrías dejar que te diera una sorpresa por una vez?
-Perdón, me parece buena idea pero los niños maltratados comemos, simplemente nos pegan -Acabé de comer y nos íbamos a ir hasta la calle de ese chico, pero cuando estábamos montados en el coche nos dimos cuenta que se nos había olvidado la comida.

Definitivamente, tras treinta minutos dando vueltas sin saber a donde vamos, nos hemos perdido, no es muy normal perderse en tu propia ciudad pero David no parecía que hubiese vivido mucho aquí y yo hacia el camino de casa al instituto. Paramos y preguntamos a alguien, David tan inteligente como siempre fue a preguntar a un señor, que al verle la cara me di cuenta de que era mi padre, rápidamente me tape la cara con una manta que David llevaba en el coche.

-¿Me puedes decir donde esta la calle Ramon Sabadell? -cuando miró hacia arriba y le vio la cara, se quedo pálido como los muertos
-¿Tu que haces aquí?¿para que quieres ir allí?¿A quien tienes a tu lado escondido David?
-No me llames por mi nombre, no te interesa a quien tengo a mi lado
-Ya te amenace una vez, lo puedo volver a hacer ¿lo estas volviendo a intentar? -le cogió del brazo, por una vez David no estaba asustado ante problemas, pero esta vez lo estaba yo
-No pude hacé años, pero es lo justo, debe estar conmigo, yo le contare toda la verdad y tu dentro de poco estarás entre rejas
-Mira niñato, como me toques mucho los cogones tu y yo tendremos una charla en la que hablaremos poco ¿lo has entendido?
-Claro que lo he entendido. - A David le dio igual que le tuviese aun cogido y arranco, mi “querido” padre aparto la mano rápidamente. ¿que estaba pasando aquí?¿que significaba todo lo que habían dicho?

3 comentarios:

  1. me gusta..es intrigante...sigue asi

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  2. Guaaaa m encantaa nseriioo todos los dias miro x si subes un capitulo nuevoo xD esta geniial emm de verdad spero cn impaciencia el siguiente cpitulo.

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  3. woo!! me encanta!!
    siguela! y sube uno pronto porfa!

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